Es increíble como un animalito puede conocer mejor la naturaleza humana que la más ingenua de las personas. El otro día caminaba a casa cuando me topé con un pequeño perro callejero. Al querer acercarme a él, con intenciones de observarlo y quizás hasta acariciarlo su reacción inmediata fue violenta, me ahuyento enseñandome los dientes. Muchos dirán, nunca te le acercas a un perro callejero ni lo intentas acariciar, sin embargo, ¿por qué no acercarme a aquel está desvalido?, ¿solo para proteger mi integridad? así es la naturaleza humana, recelosa y egoísta. En todo caso, el pequeño perro sabe eso, y más aún, de seguro ha sido víctima de abusos y maltratos en el pasado, en su experiencia sabe bien qué somos los humanos. ¿Acaso no habrá más remedio que no confiar en nadie? la lógica del pequeño perro nos dice que sí, sin embargo, no quisiera entregarme por completo a la misantropía y tener algo de fe en esta raza, de víboras que nos arrastramos por la tierra, llamada humanos. La respuesta queda en cada uno de ustedes, lectores.
jueves, 23 de agosto de 2007
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1 comentario:
Los perros, al igual que las personas, desconfían cuando ven injusticia a su alrededor y más si la sufren... claro, que cada animal tiene su personalidad, creo que mi gata aprendió de mi a olvidar, hay veces en k la maltratan pero siempre regresa perdonando como si nada... es un pensamiento que la mayoría de la gente ve estúpido y nadie intenta copiar a Jesús... pero lo que más me gusta de la religión católica es su mensaje de amor y no tanto la historia. Intento luchar por la paz a mi manera.
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